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miércoles, 18 de agosto de 2010

Estudio: el enfado y la hostilidad también dañarían las arterias

 
 

Enviado por Gonzonet a través de Google Reader:

 
 

vía Vitadelia de Carla el 17/08/10

Como gran parte de los dichos populares, el decir que alguien "tiene veneno en la sangre" cuando se comporta de manera hostil o antipática, también parece tener un cierto asidero científico.

Según una reciente investigación norteamericana publicada en la revista "Hypertension" (de la Asociación Americana del Corazón), los vasos sanguíneos de las personas que se hacen "mala sangre" está en peor estado que los de los individuos más afables.

El trabajo se realizó sobre unos 5.615 individuos de Cerdeña (Italia), a quienes se les realizó varias pruebas, entre las que se contó una serie de cuestionarios psicológicos para evaluar sus personalidades y las maneras de encarar la vida y sus cuestiones.

Además, a través de técnicas de ultrasonidos, se midió el grosor de la capa de tejido que cubre las arterias carótidas, lo que se relaciona con el riesgo de sufrir problemas vasculares, como un infarto cerebral.

Unos tres años después de los estudios iniciales se repitió la experiencia con los mismos sujetos, y se puso de manifiesto que las personas más hostiles y, en especial, aquellos que presentaban rasgos manipuladores y agresivos, eran más proclives a tener un grosor arterial mayor.

Los de peor carácter "tenían 40 por ciento más de posibilidades de que el grosor del tejido de sus vasos hubiera crecido significativamente en los tres años estudiados", aseguraron los autores.

Esta característica no sólo se presentó en los hombres analizados, sino también en las mujeres (quienes tienen menor riesgo general de sufrir engrosamiento en las paredes de las arterias en comparación con los hombres).

Incluso, apuntaron los investigadores, "la asociación entre estos dos factores permanecía después de tener en cuenta otros posibles causantes, como la hipertensión o el sobrepeso".

Aunque no han podido determinar el o los causantes de esta vinculación, los expertos han señalado que las hormonas relacionadas con el estrés podrían tener un papel clave: "el enfado se ha relacionado en muchas ocasiones con una mayor reactividad del cortisol, una hormona que se ha asociado en mujeres con una progresión más rápida de la aterosclerosis", explicaron.

Finalmente, además de solicitar nuevas investigaciones  para corroborar sus observaciones, los investigadores estadounidenses han sugerido que las terapias o intervenciones psicológicas para controlar las emociones negativas, como el enojo y la agresividad, podrían ser de gran ayuda para potenciar la prevención de problemas vasculares.

Vía Elmundo.es


 
 

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